miércoles, 25 de septiembre de 2013

Tony Bennett y la lasaña de su madre...


Cuando hablamos de Tony Bennett (Anthony Dominick Benedetto, Queens, Nueva York, 3 de agosto de 1926) lo hacemos del último gran crooner de mediados del siglo XX. Considerado por muchos el eterno rival de Frank Sinatra, realmente se profesaron admiración mutua, llegando a grabar juntos el célebre tema “New York, New York”.


Con un repertorio basado en standards, mayormente baladas y jazz, es y será recordado por éxitos como "Blue Velvet" o "I Left My Heart In San Francisco". Su carrera volvió a resurgir tras casi 40 años en el olvido, gracias a la ayuda de su hijo (y mánager) Danny Bennet.

En los últimos años ha grabado varios discos de duetos con figuras de la talla de Amy Winehouse, Elton John o Barbra Streisand entre otros, que han vuelto a colocarle en lo más alto del panorama musical.

_________________________________________________________________________

¿Realmente pensabas que Tony Bennett iba a atarse un delantal alrededor de su traje de seda negro para ponerse al mando de los fogones?

“Nunca cocino. Siempre estoy en la carretera. He estado viviendo en habitaciones de hotel durante 35 años. Ni siquiera hago huevos fritos”, reconoce. “Frank Sinatra me preguntó lo mismo: ‘Oye, ¿tú cocinas?’ – ‘No, yo no cocino’ - le dije - 'Está bien, entonces, ayúdame a pintar mi casa’”.

No importaba que los anuncios de los periódicos y los carteles dijesen “Clase de cocina con Tony Bennett - Un evento culinario peculiar” No había manera de que el cantante sumergiese sus dedos en un cuenco con tomate triturado. Ni siquiera de que rayase un poco de queso parmesano…

“Eh, he venido aquí a comer” dijo Bennett a la multitud reunida en el entresuelo de la tienda de comestibles “Best of Treasure Island” situada en el North Side la semana pasada. “Mi madre sí que era una magnífica cocinera. Tenía una receta muy especial para la lasaña, una manera mágica de prepararla. Era tan ligera y deliciosa que no podías parar de comerla. Mi manera de ayudarla era quedarme fuera de la cocina”.

Fiel a su estilo, Bennett salió de la cocina y una vez fuera se le escuchó murmurar: “No sé por qué todo el mundo insiste tanto en que haga algo. Es ridículo”.

Mientras tanto Camille Stagg, director de la Extraordinaire Cooking School, se puso manos a la obra con los tomates y cautivó a la audiencia con su monólogo improvisado sobre la lasaña de Anna Benedetto, la madre de Tony Bennett. Le acompañaba en la tarea Bill Allen, co-propietario de Treasure Island Foods y del Gold Star Sardine Bar.

Cuando Stagg empezó a mojar berenjenas en aceite de oliva extra virgen, a Bennett le entró un poco de sed y decidió salir de la sala. En la parte posterior de la cocina, Bennett, Allen, un puñado de guardaespaldas y el doble de periodistas discutían sobre si las nociones de Allen sobre el ajedrez o el esgrima de primer nivel atraerían a una multitud mayor al Gold Star Sardine Bar.

A las 19:16, cuatro minutos antes de que la limusina recogiese a Bennett para llevarle a su espectáculo en el Moulin Rouge del Fairmont Hotel, alguien le entregó a toda prisa un trozo de lasaña.

“Está muy, muy rica”, dijo, lamiendo el tenedor. Entonces Bennett volvió a entrar en la cocina y accedió hasta el micrófono: “Tengan cuidado” dijo a la multitud, muchos de los cuales se sacudieron de sus asientos sacando las Polaroid de sus bolsillos. “Les pasará como a mí. Se volverán adictos a ella”. “Ha sido un verdadero placer”, gritó, mientras escapaba por el pasillo central hacia las escaleras.

Allí le esperaban decenas de seguidoras, bolígrafo en mano, con discos y otros muchos objetos para que les fueran firmados. Entre ellas, dos mujeres, Ida Callese y Roxy Buikema, con una fotografía amarillenta que se tomaron con Bennett una maravillosa noche unos cuantos años antes en el Chez Paree de Chicago. “La guardé durante 29 años, esperando este momento” dijo Callese, sonrojándose. “No me importa que no sepa cocinar. Jamás olvidaré esta noche mientras viva”.

(Artículo extraído de la edición del 19 de Abril de 1988 del Chicago Tribune)

_________________________________________________________________________

En un libro de recetas publicado en 1995 Tony decía: “El secreto para mantenerme en buena forma es comer bien, hacer algo de ejercicio y beber agua de buena calidad”. Tal vez también tenga algo que ver la lasaña de su madre, de origen italiano, por la que Tony sentía un gran afecto.


Lasaña de Anna Benedetto, madre de Tony Bennett


Ingredientes (para 6-8 personas):

• 500 g de carne picada
• 2 cebollas medianas picadas
• 250 g de salchicha italiana picante
• 5 o 6 dientes de ajo picados
• 1 lata de tomates enteros pelados de 1 kg
• 2 latas de 150 g de pasta de tomate
• 50 g de albahaca fresca picada
• Una pizca de canela
• 1 cucharadita de sal
• 1 cucharadita de pimienta negra recién molida
• Un paquete de obleas de lasaña cocidas “al dente”
• 500 g de queso ricota
• 3 huevos, ligeramente batidos
• 250 g de queso Pecorino Romano, rallado

Preparación:

Precalentar el horno a 180ºC.

Poner la carne picada y la cebolla en una sartén a fuego medio. Una vez dorada, escurrir la grasa sobrante y reservar.

Trocear la salchicha y en cocinarla brevemente en una olla junto con los ajos. Añadir los tomates y la pasta de tomate. Sazonar con albahaca, canela, sal y pimienta. Añadir la carne y mezclar bien. Cocinar a fuego lento lo que será el relleno principal durante 20 minutos, moviendo de vez en cuando.

Mezclar el queso ricota y los huevos en un tazón.

En una fuente para lasaña, colocar una pequeña cantidad de la mezcla en el fondo. A continuación colocar una capa de obleas de lasaña, una capa de la mezcla de ricota y huevo, una capa del relleno y un poco del queso rallado. Repetir las capas. Cubrir con una capa de obleas y queso rallado.

Hornear durante 45 minutos. Una vez trascurridos estos, dejar reposar 10 minutos antes de servir.


Ya sólo nos queda deciros: BUON’ APPETITO!!!



Tony Bennett interpreta el tema "I Left My Heart In San Francisco" en el Show de Judy Garland del 15 de diciembre de 1963, compartiendo con ella las estrofas finales